Muchas personas afirman con rotundidad: "yo no tengo ni pizca de creatividad". Pero la creatividad no es un don innato reservado a genios del lienzo; es una facultad humana universal que responde al estímulo y a la práctica regular.
1. El cuaderno de notas y recortes sin filtro
Lleva siempre contigo una pequeña libreta donde apuntar frases escuchadas al pasar, pegar envoltorios bonitos, tickets de viaje o hacer garabatos rápidos sin preocuparte por el resultado estético.
2. Mirar la ciudad con ojos de forastero
Cuando camines por Córdoba o por tu barrio habitual, cambia de acera deliberadamente. Alza la mirada hacia las cornisas, los azulejos antiguos, la vegetación de los patios y los contrastes de luz.
3. Jugar con la limitación voluntaria
La abundancia de opciones paraliza. Si quieres pintar o escribir, ponte una regla estricta: dibuja usando solo tres colores o escribe un microrrelato en diez palabras. Las limitaciones estimulan soluciones ingeniosas.
4. Permitirse el juego no productivo
En una sociedad obsesionada con monetizar cualquier pasatiempo, practicar una actividad manual puramente por placer y sin intención de venderla ni exhibirla es un acto de libertad transformador.
5. Rodearte de personas curiosas
La energía creativa se multiplica en compañía. Compartir ideas y procesos con amigos o compañeros de taller derriba los bloqueos y te inspira a probar técnicas que jamás habrías imaginado.
La creatividad no es un destino al que se llega, sino una actitud cotidiana con la que se mira el mundo. Ven a compartir esa chispa con nosotros en nuestros próximos encuentros creativos.

